MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y OBEDIENCIA A LA AUTORIDAD

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¿Son los medios de comunicación una “autoridad”?

A lo largo de nuestra historia más reciente, se ha venido cuestionando hasta qué punto influyen en nuestros comportamientos (o más bien en nuestras actitudes) los mensajes difundidos desde los medios de comunicación (prensa escrita, radio, televisión…y ahora también internet).
¿Influyen tanto sobre nosotros realmente? ¿Somos tan susceptibles a la manipulación? Lo que parece más lógico es pensar que si actuásemos de tal forma ante la información dada en los medios es porque los consideramos una fuente de autoridad.
Esto implica por tanto que cualquier persona, al menos en nuestra cultura, podría actuar de una forma tal que jamás podría haber imaginado, siempre y cuando la información que procese como válida le llegue de una fuente de autoridad.

Ejemplo de lo que intento exponer podríamos encontrarlo en el experimento que Stanley Milgram, de la universidad de Yale llevó a cabo tras la sentencia a muerte de Adolf Eichmann, acusado de crímenes contra la humanidad llevados a cabo durante el régimen de la Alemania nazi, en 1961. Milgram partía entonces de una hipótesis: ¿obedeceríamos órdenes aun cuando éstas estuviesen en conflicto con nuestra ética personal? Y en 1963 llevó a cabo un experimento que le llevó a concluir que cualquiera podría llegar a ser extremadamente cruel con nuestros semejantes si se pudiese amparar en que la toma de dichas decisiones reposaba en otra persona considerada de autoridad.es.wikipedia.org/wiki/Experimento_de_Milgram

El “Juego de la Muerte” en la televisión francesa
En el año 2009 se estrenó un documental acerca de una situación experimental, emulando a S.Milgram, en el cual unos concursantes iban a participar en un supuesto programa piloto con público. En dicho programa, la recompensa sería de 1 millón de euros para los sucesivos concursos, aunque en el piloto, se les decía que no habría premio alguno. Tanto las persona que iban a hacer de concursantes, como el público, desconocían que se trataba en realidad de un experimento, y por supuesto, no estaban al tanto de la verdadera intencionalidad de su participación.
Se les decía que trataba de una prueba de memoria entre 2 personas para repartirse el millón de euros: uno debía memorizarse 27 asociaciones verbales en un minuto (se trataba de un actor que simulaba ser un concursante más); el otro tenía que comprobar si lo sabía de memoria. En caso de que no lo supiera, tendría que aplicar un castigo consistente en una serie de descargas eléctricas cada vez más fuertes.
Lo cierto es que demasiados concursantes hubiesen llegado a matar a esa persona si la descargas hubiesen sido reales. Y como dato curioso, una de las concursantes era la nieta de una de las muchas personas que sufrieron en su propia piel la experiencia de los campos de exterminio nazi.

Sólo quisiera terminar con una reflexión que abordaremos más adelante ¿existe la posibilidad de vencer dicha manipulación?

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