ALTAS CAPACIDADES O SUPERDOTACIÓN EN LA VIDA ADULTA (I)

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Tendemos a centrar nuestra atención en la detección temprana de las altas capacidades, hecho con el cual no puedo estar más de acuerdo, no tanto por colocar una “etiqueta” a nuestra manera de percibir el mundo ya desde la infancia, sino para ofrecer la posibilidad al menos de poder llegar a conocernos realmente y de manera plena.

Una de las primeras sensaciones que se posee cuando una persona adulta toma consciencia de su superdotación en la edad adulta suele ser la de encanjar piezas de un puzle vital. Lógicamente, cuando se entiende el porqué de muchas cuestiones que nos han venido aconteciendo a lo largo de nuestra vida, es más sencillo encontrar un punto que aporte comprensión y entendimiento de nuestro propio desarrollo y nuestro propio ser.

puzle mental

Pero no podemos sin embargo limitarnos a pensar que el motivo de lo acontecido a lo largo de toda nuestra vida podamos achacarlo a un único concepto. Quiero decir con esto que no sirve simplemente dar por hecho que en el momento que alguien pone “nombre” a algo que forma parte de nosotr@s mism@s, ya se ha solucionado cualquier problema que tenga que ver con nuestro propio autoconocimiento.

En primer lugar, lo que pienso que es cuando a una persona adulta le llega esta información, utilizando términos piagetianos, no basta con asimilarla, hay que acomodarla a nuestras estructuras mentales. O lo que es lo mismo, además de creérnoslo y darlo por válido, hay que seguir profundizando en torno a ello, continuar formándose para poder aportar una visión más global, profunda y acertada, sin quedarse en la superficie, de tal forma que cualquier idea, pensamiento o sensación sea atribuída automáticamente al hecho de “ser” de altas capacidades.

En segundo lugar, sí que hemos de considerar importante confirmar de manera veraz esa superdotación o alta capacidad, no limitándose a dar por válida una opinión, sea esta emitida por un profesional o no. Me refiero con ello a perder el miedo a llevar a cabo una evaluación seria, lo cual conllevaría un posterior trabajo por parte de profesional implicado.

En la mayoría de los casos, el motivo de consulta en psicología no suele ser salir de dudas acerca de si una persona adulta es o no superdotada (aunque sí se pueden tener sospechas), sino otra serie de cuestiones más relacionadas con una sensación de malestar emocional de diversa índole a la que no se es capaz de llegar a encajar de manera lógica.

Hemos de entender que la importancia de identificar la superdotación en la vida adulta no radica en proporcionar una intervención referida a esta cuestión, puesto que no estamos hablando de un trastorno, ni de un problema en sí mismos. pero sí que puede llegar a aportarnos como profesionales esa base necesaria que necesitamos para diseñar un proceso de actuación adecuado, óptimo y personalizado en torno al motivo de consulta.

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