¿QUÉ ES ” LO NORMAL” EN LA INFANCIA?

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Lo cierto es que necesitamos relfexionar más y de manera más profunda con respecto al tema del concepto de normalidad. Sabemos que la tendencia actual transcurre en torno a la creencia de que es normal aquello que es “habitual”, es decir, lo que hace, dice, piensa o siente la mayoría.

La noción fundamental que hemos de tomar como punto de partida no es otra que “lo normal” no puede resultar un hecho contradictorio a “lo natural“. Es decir, lo normal en un/a niño/a pequeño/ es lo que su propia naturaleza le dicta: correr, saltar, explorar, distraerse con cada elemento que pase a su lado, porque lo acaba de descubrir y eso lo convierte en un evento maravilloso. Recordemos los ensimismamientos que en ocasiones hemos tenido en nuestra infancia con las motitas de polvo que se perciben en el aire cuando de pronto un haz de luz entra a través de la ventana de la habitación: ¡¡maravilloso!! ¡¡mágico!!… “el aire se mueve y hace que se muevan esas motitas, aunque yo no sea capaz de percibirlo si no las miro directamente“.
En ese momento, si no profundizamos en lo maravilloso que resulta para la infancia descubrir esas pequeñas cosas que nos rodean… el viento que mueve al compás las hojas de un árbol, o eleva una bolsa de plástico hasta las alturas, la forma que parece que tienen las nubes, el movimiento de una mosca mientras está en pleno vuelo…. en lugar de centrarse atentamente a lo que las personas adultas les estamos diciendo en ese momento, podemos llegar a correr el riesgo de etiquetar a ese/a niño/a con un “problema” de atención.

El mundo es fascinante, solo que en la vida adulta nos olvidamos de esto, porque estamos demasiado ocupados en darnos prisa para todo, en dar importancia a aquello que en esencia carece de ella, a valorar mucho más lo urgente que lo realmente importante. Me sorprende la rapidez con la que se olvida cómo se sentía durante esos años infantiles, la manera en la que se percibía la vida y la necesidad de (ante todo) SER niño/a.

¿Qué es ser normal, pues? Es complicado. Entiendamos que según las propias circunstancias, la normalidad puede ser percibida en cada familia de manera diferente a lo “habitual”.

En todo caso, quisiera exponer la idea de normalidad a través de estos 4 puntos:
1) Lo normal en la infancia es poseer curiosidad.- Por lo tanto, la distracción estará a la orden del día y de hecho, así es lo deseable. La persona adulta responsable de su educación, en todo caso, debería de estar ahí para aprovechar ese momento, no para corregírselo. Por ejemplo, si los niños juegan a llenar los vasos con agua, eso es por alguna razón…. ¿y si lo aprovechamos para explicarles mediante su propio juego ciertas leyes de la física?…¡¡se están interesando por el estado de los fluídos!!
Una vez más, sale a colación la importancia del aprendizaje significativo.

2) Lo normal en la infancia es el movimiento.- Este hecho es una necesidad… sabemos que la mayoría de los/as niños/as no aprenden a andar, sino a ¡¡correrr!! Si nos parásemos a pensar detenidamente en ello, puede resultar mucho más complicado pretender que alguien de 5 ó 6 años se esté quieto y tranquilamente sentado durante varias horas que entender que de vez en cuando necesiten la actividad física. Mediante sus acciones experimentan con el mundo… y mediante las nuestras, procesan la información acerca de cómo es el mundo que la persona adulta percibe.

3) Lo normal en la infancia es el afecto.- Las personas adultas somos su referente, pero no solo en lo que a ideas o comportamientos se refiere. Somos además su referente de cariño, de afecto, de amor… un/a niño/a necesita ese cariño tanto como el respirar. Necesita sentir que efectivamente es la persona más importante en tu vida. No basta con que tú lo sepas: él o ella necesita también saberlo mediante hechos: tus actos y tus palabras.

Y también necesitan procesarlo, mediante la solidaridad hacia sus semejantes… en la mayoría de las ocasiones, el egoísmo no es innato, sino que se aprende porque no hemos sabido ofrecerles las pautas necesarias que diferencian la importancia de la defensa de los propios derechos de la insolidaridad.

4) Lo normal en la infancia es la diversión.- El juego en los/as niños/as no solo implica distracción u ocio. Es la base de su aprendizaje: aquello que aprenda jugando será lo que con mayor fuerza se adhiera al recuerdo. Y el juego puede proponerse, pero ante todo es libre. Es su momento. Es el instante en el que las normas las ponen ellos y ellas, las decisiones las toman autónomamente y muestran su verdadera capacidad de organización, sus verdaderas pasiones y talentos.

…y es que todos los niños y niñas son normales dentro del gran abanico que nos presenta la diversidad. Yo soy normal. Todas las personas lo somos… solo queda esperar a que llegue la comprensión de que para que quepamos en este mundo todas las personas normales, debe existir una palabra mágica: RESPETO. Y a partir de ahí, cada una de nosotras, como personas “normales” que somos, tenemos derecho a decidir cómo sentir y cómo expresar nuestra propia “normalidad”.

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