POTENCIANDO LA AUTOESTIMA INFANTIL

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Daniel Goleman, ya en las primeras páginas de su “best-seller”, “Inteligencia Emocional” habla acerca de que la inteligencia, entendida como racionalidad, no es condición suficiente para acceder al éxito. Para ello se necesitarían otros factores más de tipo emocional, que nos permitirían desarrollar nuestras ideas de tal forma que consiguiésemos hacerlas llegar adecuadamente al resto de la humanidad.
En fin, aun con el aluvión de críticas (constructivas) que personalmente se me pueden ocurrir a propósito del desarrollo del libro anteriormente mencionado, algo si es necesario reconocer: algo importante para cada un@ de nosotr@s va a ser la aceptación de lo nuestro por parte de los demás. Colocando un límite, por supuesto… nuestra vida no puede hallarse condicionada cara a conseguir el beneplácito de todo aquél que se cruce en nuestro camino. Pero ¿qué ocurre con los individuos que nos rodean y que son significativamente importantes para nosotr@s?… o lo que es lo mismo, aquellas personas a las que guardamos un lugar privilegiado dentro de nuestro corazón.

frases autoestima

Esas palabras mal dichas en un momento determinado, o esa actitud no deseable en determinadas circunstancias en las que lo esperable sería la comprensión y el apoyo, actúa directamente sobre nuestra manera de percibir el mundo, a los demás. Y lo que es aún más profundo: actúa sobre la forma que podemos tener para analizar nuestra propia existencia, la manera en la que nos podemos definir (autoconcepto) y más concretamente, sobre el aprecio que cada un@ pueda llegar a desarrollar hacia sí mism@…. nuestra AUTOESTIMA.

La felicidad no es un estado continuo de auto-enamoramiento, sino más bien es un estado de plenitud, con sus altibajos, pero en el cual podemos apoyarnos, tanto para valorar todo lo bueno que nos rodea, como para superar lo más negativo de nuestra existencia. De ahí la importancia de incidir en este tema desde el ámbito familiar.

LA INFLUENCIA DE LA EDUCACIÓN FAMILIAR

La educación es una temática que nos preocupa a prácticamente todos los sectores sociales y culturales. Se trata de un tema que constantemente se plantea en el ámbito escolar, familiar, cultural, etc.
La perspectiva de la que vamos a partir en esta ocasión es la del ámbito familiar: ¿cómo nos afecta a nuestro desarrollo posterior el estilo que nuestra familia de origen haya tenido a la hora de educarnos?

¿QUÉ SIGNIFICA “ESTAR BIEN EDUCAD@”?

Cada vez más se tienen a afirmar la idea de que “la educación se trae de casa”… lo cual efectivamente puede resultar cierto. En cambio, no deberíamos quedarnos en la superficie, es decir, en los comportamientos externos que solemos observar en un ambiente determinado, sin considerar que pueden ser muy diferentes a los manifestados en otros contextos.
En realidad tendemos a manejar una idea bastante sesgada e irreal (e ilógica) de cómo es “un@ niñ@ perfect@”: saluda cuando llega, callar cuando estamos hablando las personas adultas, siempre pide las cosas “por favor” y fundamentalmente, obedece.
Nos centramos con demasiada frecuencia en “cómo debería ser”, en lugar de “cómo ES”, respetando sus propios estilos y potenciando sus propias virtudes.

ELECCIÓN DEL ESTILO EDUCATIVO

No existe una guía eficaz y eficiente de cómo ser padres y madres que sirva por igual a todas las familias, pero sí hemos de tomar consciencia de la importancia de considerar varios aspectos a la hora de educar, por ejemplo:
1 – Preocuparnos por una educación en el pensamiento crítico (entrando en contraposición por tanto con la idea de “niñ@ obediente”).
2 – El estilo educativo es una cuestión de elección, no una imposición, es decir, no tenemos por qué optar por un estilo simplemente porque de una u otra forma sentimos que se impone de manera externa.
3 – Educación en la gestión emocional (identificación de emociones, observando diversos grados de expresión, promover nuestra propia gestión emocional para ofrecer un correcto ejemplo, etc.)

EDUCAR BASÁNDONOS EN LOS “3 AUTOS”: AUTOCONCEPTO, AUTOCONFIANZA y AUTOESTIMA
Para facilitar desde la familia el desarrollo personal óptimo, la preocupación por los comportamientos adecuados o inadecuados tiene que dejar paso a la educación de “dejar ser al SER”… las conductas adecuadas con toda probabilidad serán una consecuencia de llevar a cabo una educación basada en el respeto.
AUTOCONCEPTO: aprender a conocerse a sí mism@s puede considerarse la gran asignatura pendiente en nuestra cultura. Suele resultar complicado no dejarse arrastrar por la opinión del grupo, de tal forma que con demasiada frecuencia, tiende a absorber al individuo.
Se trataría de potenciar el desarrollo de la inteligencia intrapersonal, por tanto.
AUTOCONFIANZA: confiar en las propias posibilidades. Se trataría de aprender a establecer para un@ mism@ metas razonables y alcanzables, tendiendo al nivel más elevado que sabemos que podríamos alcanzar.
Lógicamente, es necesario poseer un grado óptimo de autoconcepto, para no pretender metas excesivamente elevadas o irreales o excesivamente bajas (con la consecuente frustración en ambos casos)
AUTOESTIMA: difícilmente podremos llegar a conocer la estima hacia sí mism@ o hacia las demás personas si no basamos la educación en la noción de respeto, entendido como el principio universal por el que debieran regirse el resto de valores humanos.
Solo sabremos respetar a los demás cuando hayamos aprendido a respetarnos a nosotr@s mism@s.

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